Un hábito que te impide bajar de peso (Que no tiene que ver con lo que comes)

Actualizado: 1 de mar de 2019



Hay muchos factores que influyen a la hora de bajar de peso. Sin duda, una alimentación saludable nos ayudará a sacarnos de encima esos kilos de más que tanto nos molestan. En el proceso de adelgazar y mantener el peso, lo que comemos o dejamos de comer influye un montón... es la base, pero el cuento no se acaba allí.


Hoy te hablaré de algo que probablemente no estés considerando. Yo no lo hacía... pensaba que no era importante y en lugar de prestar atención a esta recomendación, me la pasaba frustrada por mi supuesta "falta de voluntad" y mis malas decisiones a la hora de comer mejor.


Aunque no lo creas, esta variable no tiene nada que ver con el consumo de calorías, el control de porciones y menos con la actividad física que realizamos. Tampoco se relaciona con el apoyo que podamos adquirir de un profesional o nuestro entorno, no se relaciona con un estilo de alimentación específico... es más una cuestión de hábitos, de costumbres y rutinas...


Te estoy hablando del descanso, de las horas de sueño.


Vamos al punto... porque me encantaría que al terminar esta publicación traces un plan que te ayude a organizarte en esta área de tu vida.



La falta de descanso aumenta el riesgo de obesidad tanto en niños como en adultos. Hay muchos estudios que respaldan esta afirmación.


Mira estos datos:


- Las personas que duermen poco suelen estar muy cansadas para hacer una rutina de ejercicio y esto obviamente hace que el gasto calórico diario sea menor. ¿Qué ganas de ir al gimnasio, de salir a caminar, de ocuparte del jardín, de limpiar la casa? El sedentarismo se vuelve cada vez más normal afectando negativamente tu descenso y/o control de peso.


- Acostarte muy tarde aumenta la posibilidad del famoso picoteo o snack poco saludable. Seguro te ha pasado... te quedas estudiando, trabajando, mirando algo en la tele o en la compu y la ansiedad por comer algo se vuelve incontrolable, viene como una ola imparable. ¡Qué bronca da! ¡Lograste cuidarte todo el día y cuando estás por alcanzar tu objetivo y tienes a la vista la línea de llegada, todo comienza a desmoronarse! Comienzan los picoteos, las malas decisiones y a llorar.


- La falta de un sueño reparador también altera el equilibrio de dos hormonas claves que controlan el apetito. Dormir menos reduce la secreción de leptina, una hormona que suprime el apetito, y para rematarla, también aumenta los niveles de grelina, una hormona que estimula el apetito. ¡Si me lo hubieran dicho antes!



- Cuando dormimos mal, andamos cansadas todo el día, para compensar nuestro organismo elige consumir alimentos altos en calorías que nos den energía inmediata (generalmente altos en azúcar y grasa). Tendemos a consumir café, bebidas energéticas... como que no se te va a dar por comerte una plato de vegetales... necesitamos un empujón más... algo que nos levante... no estoy hablando chino ¿verdad?


- Un descanso malo aumenta el cortisol en sangre (conocido como la hormona del estrés) dificultando la perdida de grasa corporal. ¿Podes creerlo? y vos matándote haciendo de todo para adelgazar.


- La falta de descanso desequilibra los niveles de glucosa y por tanto hay más riesgo de padecer diabetes tipo 2. Según los resultados de estudios del sueño, una limitación del sueño a menos de 6 horas podría reducir la tolerancia de la glucosa en un cuarenta por ciento.


Aquí te pongo frente a la espada y la pared... ya tienes la información.


¿Qué harás con ella? ¿La dejarás pasar sin darle importancia? ¿Harás los ajustes necesarios para que tu situación mejore? Al final del día la responsabilidad es 100% tuya.


La recomendación es dormir al menos 7 horas. (Este tiempo afectará positivamente tu posibilidad de bajar y controlar tu peso)


Entonces,


Si quieres resultados diferentes y mejores, tendrás que hacer algo, no te des por vencida... tu rutina de años puede cambiar para bien.

Cómo comenzar:


- Crea el hábito de cenar más temprano y más liviano. (Puedes comenzar corriendo tu hora de cena 15 minutos por semana) No pienses en los obstáculos, busca soluciones.


- Evita estar frente al teléfono, la computadora, la televisión antes de dormir.


- No hagas ejercicio antes de ir a la cama.


- No consumas alcohol, tampoco café o té (con cafeína, teína) ni ninguna bebida energizarte. Algunos profesionales de la salud recomiendan evitarlas después del mediodía... intenta ver como estas bebidas afectan tu descanso y haz los ajustes necesarios.


- Estar hidratado es super importante, pero si ves que te despiertas seguido durante la noche, reduce la ingesta de líquidos unas horas antes de ir a dormir. Si te acuestas temprano, pero te despiertas para ir al baño varias veces tu descanso no será bueno.


- Cerca del horario de ir a descansar, realiza actividades que te relajen. Puedes leer, hacer una rutina de estiramiento, tomar alguna infusión, escribir... la idea es desconectarte.


Me es imposible...



Necesito esas horas extras de la noche para terminar mis estudios, mis horarios de trabajo no me permiten tener un descanso normal, mi bebe aún no duerme de corrido, etc.


¿Qué puedo hacer?


- Ten a la mano alimentos saludables. Aquí tienes ejemplos de meriendas y colaciones.

- No compres galletas, pan, papitas, dulces, barritas, etc. Gana la batalla en el supermercado.

- Incorpora alguna rutina de ejercicio, unos pocos minutos te ayudarán a reducir los niveles de estrés dándote una dosis extra de energía.

- Trata de descansar, una siesta de 20 minutos, te ayudará un montón.


Espero que tengas en cuenta esta variable. Cómo escribí al principio, me encantaría que al terminar de leer este post traces tu plan, ten en cuenta que los beneficios de un buen descanso son muchísimos y te ayudarán en mucho aspectos de tu vida.


Hasta la próxima. Mil gracias por pasar y compartir.


Leticia.

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