Cambia tus snacks y comienza a adelgazar

Actualizado: 14 de ago de 2018

Generalmente, cuando pensamos en un refrigerio o snack, lo primero que viene a nuestra mente es un bolsa de chips, una torre de cookies, nuestra golosina favorita o el clásico picoteo sin control mientras miramos una peli o cocinamos.


Debido a ese pensamiento o concepto, es bastante común, que a la hora de adelgazar, querramos eliminar cualquier refrigerio o snack, olvidando que estos son una parte esencial en nuestro intento de comer mejor y fundamentales para bajar de peso.


Si quieres adelgazar, si estas buscando tener una alimentación más equilibrada, si quieres tener más energía durante todo el día y realmente te importa tu salud, no te quedará otra… tendrás que hacerte experta en el arte de los refrigerios y snacks saludables.


Ya se como te sientes… piensas en como es tu día, en las actividades, las corridas, el tiempo que andas en la calle y tu mente se resiste al cambio y te quiere hacer creer que es imposible, que no lo lograrás, que esto que te propongo no se acomoda a tu estilo de vida… porque no te ves comiendo un manojo de almendras y un huevo duro en tu trabajo o en la calle… porque no te imaginas empacando un yogurt y una fruta cada mañana.



La realidad es que si tienes hambre y no planeaste tus snacks, tus opciones serán siempre las mismas. La facturas, el mate de la oficina, la pasada por el kiosco. Ya sabes… caerás en lo que quieres evitar, en lo que siempre hiciste y después a llorar.


Yo di tantas vueltas… perdí casi 9 años y gane muchas libras/kilos por enfocarme en los obstáculos.  Quizás a ti te pase también. En lugar de buscar soluciones prácticas que te lleven a estar mejor y pagar el costo, levantas tus mejores excusas… así somos.


El punto es que cuando me di cuenta de que si no paraba, en unos meses tendría unas 10 libras más… volví a vivir. Reaccioné, me activé, me propuse dejar de llorar para empezar a cambiar.


De verdad te digo… esto de la alimentación saludable y el ejercicio diario ha sido un logro que me ha dado la confianza para animarme a hacer un montón de cosas más.



Sabes una cosa…

Cuando quieres cambiar hábitos, una de las herramientas más poderosas que tienes en tu mano, es la de hacerte preguntas que puedas responder con honestidad. Preguntas sinceras que te lleven a respuestas y soluciones que solo tu puedes encontrar.

Puede que no puedas parar de comer o que no comas en todo el día… sea cual fuere tu caso, estas son algunas de las cosas que me han funcionado para ordenar mi alimentación, bajar más de 50 libras/25 kilos y mantenerme en un peso saludable por más de 3 años. Te las comparto, porque aunque no son una ciencia, se que te ayudarán a comenzar:


– Preguntarme por qué estoy comiendo. ¿Estoy aburrida, cansada o estresada? ¿Paso por la panadería o el kiosco por costumbre? ¿Simplemente porque es lo más fácil, lo conocido, lo que siempre hice? ¿Qué es lo que me impide organizarme? ¿Necesito algo que no tengo? ¿Por qué es que no logro levantarme más temprano para preparar mis snacks? Analizar tus acciones es fundamental para cambiar hábitos, ya que la mayoría de las cosas que hacemos a diario, son completamente automáticas… no las pensamos demasiado. Te aseguro que si empiezas a cuestionar lo que haces, se te abrirá un mundo de posibilidades que nunca has considerado. Si te haces las preguntas correctas, si profundizas, si no te quedas en el “no estoy acostumbrada” en el “no me sale” en el “no puedo” encontrarás soluciones y eso te llevará a progresar. Nadie te conoce mejor que tu. Inténtalo y verás.



– No esperar a morir de hambre. El hambre te llevará a tomar decisiones impulsivas basadas en lo que es más conveniente, no en lo que es más saludable. Date un respiro. Tómate unos minutos en tu trabajo. Comer un snack o refrigerio nutritivo te llenará de energía para seguir con tus responsabilidades. Si lo piensas bien, seguramente hay un horario en que bajas todas las defensas y cedes a las tentaciones. Puede ser a media mañana, por la tarde o al llegar a casa. Pregúntate por qué sucede… y prepararte para no fallar, prestando atención a los detalles. Busca opciones que se adapten a tus necesidades y saca de tu mente el chip de “estoy a dieta”. No estas a dieta, estas aprendiendo a comer mejor. Te estas cuidando, valorando, lo haces por ti y por nadie más. Si abrazas el proceso, si te enfocas, si tomas esto como un estilo de vida, tu presente cambiará y los resultados llegarán.


* Un tip que estoy comenzando a usar es poner alarmas. Es divertido. Cada corazón indica el grupo de alimento que debo comer (rojo: proteína, amarillo: carbohidratos, Verde: frutas etc.) la cantidad y el horario en que debo hacerlo.



– Planear mis snacks con anticipación. Bueno… puedes leer mucho sobre el tema, buscar información y hacer tus listas… pero si no llevas la teoría a la práctica, de nada servirá. Me pasaba todo el tiempo… soy de postergar. Hay tanto que puedes preparar para la semana… realmente no puedes aceptar la súper excusa del “no tengo tiempo”  porque con unos minutos cada noche puedes resolver un tema que te pesa, te frustra, te llena de culpa, te preocupa… En serio te digo:

Con muy poco esfuerzo y mucha falta de voluntad, puedes hacer pequeños cambios que te lleven a transformar tu vida.

– Comer mis vegetales. Todos sabemos que tenemos que comer verduras, pero se pasa el día y si somos sinceras, lo único que consumimos es una ensalada de lechuga y tomate para el almuerzo y con suerte en la cena. Pero por favor, ¡eso no es comer vegetales! Me di cuenta cuando empecé a usar una lista de verduras que quería incorporar en mi dieta diaria. ¡Eran tantas, de tantos colores, tan variadas! Me propuse consumir al menos 4 porciones al día (mas o menos una taza por porción) ¿Adivina lo que paso? Automáticamente comenzaron a desaparecer las galletitas, el pan, las tortas, etc. Al enfocarme en agregar en lugar de eliminar, mis snacks y refrigerios cambiaron completamente. Algunos snacks saludables que puedes llevar al trabajo, dejar listos en tu heladera para cuando sea el momento de consumirlos, o preparase en unos minutos son:



  • Tomates cherry con una porción de queso light

  • Licuados de fruta con coliflor o espinaca (No se siente para nada… inténtalo)

  • Pepinos, ajíes o apio acompañados con una salsa de yogurt natural light

  • Rodajas o cubos de zapallo o zanahoria hechos al horno

  • Muffins de huevo y espinaca

  • Zanahoria o apio con humus. Para más opciones has click aquí.

– Darle un descanso a mi fuerza de voluntad. En lugar de tener que decir “NO” cada día, comencé a decir “NO”, una sola vez en el supermercado. Si no lo ves no lo quieres. Si no lo tienes en tu casa o en tu trabajo, será más difícil que lo consumas. Si tu alacena y heladera está llena de alimentos procesados, altos en azúcar, grasa, calorías… será una lucha mental constante. ¿Para qué exponerte tanto? Otra cosa, tu familia también merece comer mejor. No la uses como excusa. (Siento mucho si esto te dolió) En casa había siempre galletitas dulces. Cuando deje de comprarlas, mi esposo comenzó a bajar de peso y mis hijos (Matt de 12 y Sofi de 10) comenzaron a cocinar. Mi esposo es un caso perdido la cocina no es lo suyo y nunca lo será. Pero Matt y Sofi siempre me ayudan a hacer cookies, budines, muffins, panqueques… y mientras hacemos algo juntos y la pasamos re bien se acostumbran a tomar buenas desiciones y elegir ingredientes saludables. Es una pegada total.


No te quiero abrumar con tanta cosa… ya tendremos más tiempo para continuar.

Mi deseo es que al finalizar esta lectura, comiences a hacerte las preguntas del millón, seas sincera en tus respuestas, tomes papel y lápiz, hagas tu lista, compres lo que necesites y te prepares para que está semana sea diferente.

¡Vamos por una semana de refrigerios y snacks saludables!


Nos vemos pronto.


Leticia.


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