Alcanza tus metas cambiando tu manera de pensar

Actualizado: 15 de ago de 2018



Ya saben lo que pienso de las resoluciones de año nuevo. Aún así, el fin de año nos pide un balance, una evaluación de cada esfuerzo, cada logro, cada sueño cumplido.


En lo personal, estoy re feliz.


El 2018 me encuentra celebrando. Este ha sido un año lleno de aventuras, cambios y experiencias nuevas. Obviamente no todo ha sido perfecto, pero he empezado a dar los primeros pasos de muchos “postergados de mi vida” y mirando hacia atrás, lo único que veo es progreso.


A mi lado tengo un papel y un lápiz, pero la verdad, no he avanzado mucho. Les confieso que en este momento mi cabeza es un desorden total… entre tanto que quiero hacer en este año, no se ni por donde empezar. ¿A alguien le estará pasando lo mismo?


Muchos proyectos e ideas van tomando forma y necesitan de mi enfoque, tiempo, y esfuerzo para poder crecer y madurar. Estos son días decisivos y me está costando muchísimo priorizar, sintetizar, ordenar… separar lo accesorio de lo esencial.


Si a ese descontrol de pensamientos le sumo la realidad de que cada meta requiere un plan de acción, un cómo, un cuándo, un cuánto… antes de pisar enero ya me empiezo a sentir cansada, desanimada, abrumada y me doy cuenta que me urge cambiar mi manera de pensar, porque más allá de nuestro esfuerzo, dedicación y capacidad,

Lo que pensamos de nosotros mismos y de lo que tenemos por delante, hará una gran diferencia en lo que lleguemos a lograr.

Tenemos un año para estrenar.


Déjame decirte que las metas que me estoy planteando para este 2018 no son fáciles de alcanzar, pero visualizar algo grande es la única manera de llegar lejos así que hay que perder el miedo y animarse a ir por más.


Más allá de la catarsis que estoy haciendo mientras escribo, hoy quiero pasarte algo que estoy aprendiendo, porque quiero contagiarte y motivarte, no porque la tenga re clara… no se… como una forma de comprometerme, exponerme, mostrarme vulnerable y también hacerte pensar.


A continuación te voy a tirar 4 conceptos simples que me han ayudado a salir de mi zona de comodidad. Abre el corazón, la mente, baja las defensas y deja que estas palabras lleguen hasta donde haga falta.


1. No importa lo que pase a mi alrededor, tengo la capacidad de generar la vida que quiero vivir. Esta afirmación se trata de tomar el control, de asumir la responsabilidad de mis acciones, de entender que la vida no me pasa… yo estoy creando mi propio camino, escribiendo mi propia historia. Creo que a eso se le llama madurar ¿verdad?



Ya no da para culpar a otros ni para ahogarse en las circunstancias. Cada acción y decisión tendrá su fruto y aunque haya cosas que simplemente han sucedido y no pude evitar… todavía tengo la oportunidad de interpretar de una manera positiva cada situación adversa, todavía puedo aprender de lo vivido y levantarme una y mil veces más.


2. La motivación no es hereditaria, instantánea, ni me caerá del cielo. Me he escuchado tantas veces decir: “es que me falta motivación”, “es que no tengo voluntad”, “es que no soy buena para esto”. Que vergüenza por favor ¿A los 40 pensar así? ¿Hasta cuando?

Debo preguntarme porque es que no quiero pagar el precio de lo que deseo.

Si me falta motivación o voluntad, tendré que encontrarla en algún lado, generarla de alguna manera… yo no se, en la vida todo tiene un costo... siempre habrá algun obstáculo que sortear o un sacrificio que hacer... no todo es color de rosas... te diría muy pocos años tienen ese encanto y cosa especial.




Los sueños son hermosos, pero el camino hacia ellos, siempre es cuesta arriba.

Si no logro reunir las herramientas que necesito para luchar un poco más, para esforzarme un poco más, para mantenerme enfocada, para superar obstáculos e ignorar distracciones, debería considerar cambiar de montaña, de sueño, de meta… realmente no puedo poner excusas… si realmente quiero conquistar mis sueños, tendré que luchar, y sin motivación, no querré levantarte ni para desayunar.


-Debo prestar atención al dialogo interno. “No hay nada que pueda hacer al respecto”, “es muy dificil”, “nunca lo lograré”, “no soy capaz”, “no nací para esto”, “hay miles mejores que yo”, etc.


Me he dado cuenta de que si alimento mi mente con esos pensamientos no llegaré muy lejos. Ahora… esta soy yo, es mi personalidad… esos pensamientos son inevitables… pero cada vez que vengan a mi mente tengo la opción de detenerme y reflexionar si son realmente ciertos, si son verdad.


En lugar de aceptar una derrota antes de empezar, puedo pensar positivamente y ver que podría hacer mejor la próxima vez.


¿Qué tal si este año me convierto en mi propia hinchada, en mi propia porra (como dicen mis amigos mexicanos) en mi seguidor más fiel, el numero 1?


Una y otra vez me tengo que repetir…

Perder un juego no me convierte en una perdedora.

Ya basta de ser tan dura conmigo misma. Cuando vengan esos pensamientos como catarata imparable, lo mejor que puedo hacer es volver a lo que si he logrado, mirar lo que he avanzado y alimentarme de esas victorias.


Cuando pienso que “si puedo”, “que no voy sola” se abre un mundo de oportunidades.


Tantas veces he sido el palo en mi propia rueda… Todo comienza con la interpretación de las experiencias, los pensamientos que dejamos que den vuelta en nuestra mente.


Entonces, debo prestar atención a mi dialogo interno… porque me hará despegar o me estancará.


-No debo olvidarme que las cosas extraordinarias llevan tiempo. Debo entender que una cosa lleva a la otra y que el camino de cumplir sueños está lleno de sacrificios, demoras, pero también de oportunidades y satisfacciones pequeñas.



Debo aprender a disfrutar el momento, las sorpresas, lo inesperado, enamorarme de mi rutina, de mi vida, enfocarme en la meta final, mientras disfruto de los logros de cada día.

Esto de los imposibles comienza con una idea o un sueño y sigue con una lista.


Te animo a que en estos días escribas tu lista de resoluciones para el 2018.

  • No te compliques demasiado, que sea simple, fácil de entender, real.

  • Que sean tus deseos, no los de la gente que te rodea te quiere imponer.

  • Que cada meta ocupe su lugar. Dale prioridad a lo importante.

  • Planifica. Escribe cómo lograrás lo que te estás planteando. Cuánto tiempo te llevará cada día. Qué herramientas necesitarás. Qué inversión tendrás que hacer. Cuál será tu sistema de apoyo y soporte.


Espero que esta publicación te inspire… a mi me ha hecho bien escribirla.


El 2018 se viene con todo y será espectacular. Este año es de metas y sueños cumplidos.


Vamos que se puede. Vamos por más.


Hasta la próxima.


Leticia


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