10 Razones por las que no puedes adelgazar (Parte 2)



La semana pasada comencé una serie de dos publicaciones sobre razones por las cuales no logras bajar de peso.


Aquí puedes ver la primera parte


Si has visitado mi blog y participado en mis desafíos en Facebook, sabrás que el enfoque de este espacio no es ilusionarte con soluciones mágicas, ni pasarte la última dieta de moda. Mi intención con todo lo que hago es ayudarte a comenzar un estilo de vida saludable que puedas mantener en el tiempo.


¿Por qué no logras adelgazar o mantener un peso saludable en el tiempo?

Vamos con 5 razones más:


6. No tienes en cuenta el picoteo

Esas probaditas aquí y allá... un caramelo, un chocolate, esa galletita o porción de torta, lo que dejaron tus hijos en el plato y te comes por no tirar, esos chips, esa crema en tu café, etc.

No me mal entiendas, no está mal comer esas cosas... pero si tu objetivo es bajar de peso, tendrás que restringir ciertos alimentos y hacer remplazos que se alineen con tus objetivos y deseo de verte y estar mejor.


7. Te controlan tus emociones y sentimientos

Estás ansiosa, preocupada, nerviosa o triste y te encuentras una y otra vez frente al refrigerador buscando algo que te calme, te permita pasar el momento y te haga sentir mejor. ¡Quizás tu problema es que no sabes celebrar si no es comiendo! ¿A quién no le pasa? Ese hábito, casi inconsciente, tarde o temprano se reflejará en tu peso.

¡Mi recomendación es que busques alternativas más saludables!

Este post puede ayudarte a pensar y generar cambios.



8. Las porciones son gigantes y/o los ingredientes que usas poco saludables.

¿Tienes idea de cómo se ve una porción de pasta? En la caja se te indica cuánto deberías consumir, pero ¿quién presta atención a eso?

Tienes hambre, el plato de espaguetis está delicioso y comes hasta sentirte saciada y a veces un poco más.

Si tu plato no es balanceado, en lugar de consumir 200 calorías (como recomienda el paquete) te estarás clavando entre 500 y 600 calorías casi sin siquiera notarlo.


Mira este post para aprender a controlar porciones.


Ni hablar si tienes la costumbre de comer afuera. Las porciones de los restaurantes son grandísimas y llenas de calorías extras e invisibles que no incluirías cocinando en tu hogar. (Te hablo de mantecas, aceites, azúcares, sodio, aderezos, etc.)


Quizás pueda ayudarte:

Cómo remplazar el harina de trigo

Cómo remplazar las mantecas

Cómo remplazar el azúcar


9. Comes para complacer a otra persona

Que difícil por favor... estas con tu pareja, con tus hijos, compañeros de trabajo, amigos y recibes una crítica o queja por tus elecciones saludables.

Esto es algo que me pone de muy mal humor y creo yo que es la razón más difícil de atacar... porque lo que vos querés es disfrutar el momento, pasarla bien y tu intención no es ponerte a pelear por cada alimento que llevas a tu boca ni explicar el motivo de tus elecciones.

Parece algo tonto... pero ese cuestionamiento continuo es algo que no te dejará avanzar y si le das rienda suelta o no sabes cómo manejarlo, te terminará envolviendo para transformarse en tu mejor excusa.

Es el famoso mi entorno no me acompaña... mi familia no me apoya... es difícil... lo se... pero más difícil es lidiar todos los días con un cuerpo enfermo, que no te agrada, que duele y te tira para atrás.


La llave del cambio sigue estando en tu mano.

Tienes que aprender a ponerte firme con los que se oponen y rodearte de personas que tengan metas similares a las tuyas y/o al menos respeten y te apoyen en tus objetivos.

Te animo a que te sumes a mis desafíos gratuitos en facebook, allí encontrarás un montón de amigas virtuales que están en el proceso de bajar de peso y sentirse mejor.

Por último...


10. Pierdes perspectiva con facilidad

Estas muy cerca de tu ideal, invertiste tiempo y dinero en un curso clase y estás motivada.

Si por alguna razón no alcanzas lo que imaginabas (puede ser tu peso o talle “ideal”, una imagen o aspecto determinado, un trabajo mejor, una relación mejor, etc) comienzas a desalentarte, te vienes abajo y poco a poco, casi sin darte cuenta, empiezas a auto-sabotear tus propios esfuerzos, permitiéndote volver a viejos hábitos: entras a tu casa “alimentos” que no te convienen, dejas de hacer meal prep, ya no tienes en cuenta las porciones, comienzas a tomar más café y te olvidas del agua, dejas de ser consistente con tu rutina de ejercicios, etc.


¿Te identificas con estas palabras o estoy hablando chino?


Quizás tu peso ideal, no te hace ver cómo esperabas, quizás las dos horas de gimnasio por día durante 3 o 4 meses no alcanzan para que te sientas y veas genial.

¡Vamos! La mayoría de las veces, las mujeres no estamos conformes con cómo nos vemos ¡y eso hace que no cuidemos, ni celebremos nuestros logros como deberíamos hacerlo!

¡Escucha bien!

¡Llegar a un peso saludable te ha llevado a cambiar hábitos y eso es lo que más importa!

No pierdas la perspectiva, porque


Cuando no le das valor al proceso, es muy fácil comenzar a deslizarse dando lugar a pensamientos y acciones que no te ayudarán a mantener, avanzar y ni siquiera disfrutar de este estilo de vida saludable que has conquistado.

Fin de la serie. Espero que estas publicaciones te ayuden a reflexionar y evaluar mejor tu situación. Deseo de corazón que puedas ver lo que sucede adentro tuyo y en tu entorno para sincerarte, generar cambios y lograr encontrarle la vuelta.


Recuerda mirar el post anterior, si es que todavía no lo has hecho.


¡Nos vemos en la próxima!


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¡Se viene un desafío que no te puedes perder!

¡Atenta que este domingo podrás pedir tu ingreso para participar!


Muchas gracias por pasar y compartir.


Leticia.

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